Técnicas de masaje utilizadas en los masajeadores de pies.

El masaje es desde hace muchos años una de las principales prácticas para producir bienestar en las personas. Las primeras referencias que se tienen de él se remontan al año 2700 a. C. en la antigua China. A lo largo del tiempo distintas culturas han empleado diferentes técnicas de masaje con fines curativos y de relajación.

La palabra masaje se define como la operación que consiste en presionar, frotar o golpear rítmicamente y con intensidad adecuada determinadas regiones del cuerpo, principalmente las masas musculares. Los masajes pueden tener fines terapéuticos, deportivos o estéticos. Entre los fines terapéuticos se encuentra el aliviar el dolor, mejorar la circulación sanguínea, ayudar a la recuperación de lesiones musculares, propiciar la relajación física y mental, reducir la inflamación y producir una sensación general de bienestar.

Apegándonos a la definición podemos afirmar que un aparato eléctrico es capaz de hacer un masaje. Sin embargo las técnicas terapéuticas que se mencionan a continuación y que se emplean en varios aparatos de masaje se desarrollaron para ser aplicadas por profesionales de acuerdo al caso específico de cada persona. Los masajeadores automáticos de pies utilizan herramientas y mecanismos que asemejan lo que se hace en dichas técnica por lo tanto no podemos esperar resultados idénticos a los obtenidos por un terapeuta profesional pero sin duda sí se pueden obtener grandes beneficios.

En particular los masajeadores de pies utilizan las siguientes técnicas o terapias en el masaje:

Shiatsu.

Etimológicamente significa “presión con el dedo”. Esta técnica proveniente de Japón pretende armonizar cuerpo, mente y emociones. Y esto lo logran los masajistas presionando con los dedos e incluso con los codos o las rodillas los mismos puntos y canales energéticos del cuerpo que describe la acupuntura.  

Evidentemente un aparato eléctrico no puede hacer un masaje Shiatsu ya que por definición se deben utilizar diferentes partes del cuerpo para ejercer presión, pero algunos aparatos logran imitar bastante bien este tipo de contacto mediante bolas rotatorias. Así que en todo caso los masajeadores de pies ofrecen un masaje “tipo” Shiatsu pero no por eso es menos benéfico, relajante y agradable. Este tipo de masaje es ideal si tienes contracturas, dolor, fascitis plantar, espolón calcáneo o sensación de cansancio por estar mucho tiempo de pie o caminando. También es recomendable para los deportistas.

Presoterapia.

Consiste en aplicar presión al cuerpo por medio de aire. Para ello se utilizan trajes neumáticos especiales y en el caso de los masajeadores para pies bolsas especialmente diseñadas para inflarse y ejercer un nivel de presión adecuado para esa parte del cuerpo. Mediante la presión se estimulan el drenaje linfático y la circulación sanguínea, lo que trae como beneficio una disminución de la hinchazón en la zona tratada.

Hidroterapia.

Se define como el uso del agua con fines terapéuticos. El tratamiento se puede hacer de manera mecánica, térmica o química. Los masajeadores de pies no utilizan la primera pero sí las dos últimas.

En el caso de la hidroterapia térmica se usa agua a diferentes temperaturas; agua caliente, cuando se quiere procurar un relajamiento general que es ideal para disminuir las contracturas, estimular la circulación sanguínea y aliviar dolores como el de la fascitis plantar y el espolón calcáneo. Agua templada para provocar efectos relajantes en general y agua fría para favorecer la circulación, tonificar los músculos y aliviar la inflamación.

Cabe señalar que las burbujas de las bañeras para pies no tienen una intención terapéutica, su función principal es distribuir el calor por todo el agua de manera eficiente. Así que no esperes un “masaje” realizado por las burbujas, aunque sí proporcionan una sensación agradable.

Cuando hablamos de hidroterapia química nos referimos a adicionar algún compuesto químico al agua.

Para los baños de pies las sales de Epsom son las más utilizadas. Estas sales al disolverse en el agua liberan iones de sulfato y de magnesio que se cree se absorben por la piel. Aunque no existe evidencia contundente de que esto suceda existen muchas personas que afirman haber obtenido beneficios  utilizando las sales de Epsom de esta forma. Entre ellos se encuentran el aliviar dolores musculares y de articulaciones, reducir la  inflamación y producir un efecto relajante.

En contraste, está demostrado que el magnesio administrado por vía oral en dosis indicadas por un médico o fisioterapeuta se utiliza para aliviar el dolor, la inflamación, la hinchazón, tiene efectos laxantes y mejora el rendimiento y recuperación de los deportistas. Esto se debe a que es un mineral fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo humano ya que interviene en 325 reacciones bioquímicas conocidas hasta ahora.

Electroestimulación.

Como su nombre lo indica, en esta técnica se utilizan impulsos eléctricos para que los músculos se contraigan, simulando lo que sucede durante el ejercicio pero sin hacer esfuerzo físico. Su utilización en los músculos de los pies y de las piernas es benéfica para personas que pasan mucho tiempo sentadas o tienen movilidad reducida debido a la edad o a algún problema de salud específico. También es muy útil para la recuperación muscular de deportistas. Es importante señalar que la electroestimulación está contraindicada en personas que tienen marcapasos, enfermedades cardíacas y algunas enfermedades neurológicas como la epilepsia.

Termoterapia con calor infrarrojo.

Se utiliza para aumentar de forma superficial la temperatura de la piel y favorecer así la reparación de tejidos ya que tiene efecto sobre vasos sanguíneos, capilares y terminaciones nerviosas. Sus principales beneficios son la descontracturación, alivio del dolor, relajación muscular, estimulación de la circulación sanguínea y disminución de la inflamación. Es especialmente útil en casos de artritis reumatoide, lumbalgia, espasmos musculares y artrosis. También se utiliza para relajar los músculos después de realizar actividades deportivas o de caminar durante mucho tiempo. La terapia con luz infrarroja está contraindicada en casos dónde hay heridas abiertas ya que puede causar hemorragias, también en casos de enfermedades cardiovasculares graves y de inflamación aguda.

Terapia vibratoria.

Si bien esta técnica no es considerada un masaje muchos masajeadores automáticos la incorporan debido a que se ha demostrado que la vibración tiene efectos benéficos en el cuerpo. Para que se cumpla este propósito las vibraciones deben ser de frecuencia moderada, amplitud baja y el cuerpo debe estar expuesto a ellas por periodos cortos de tiempo. De lo contrario puede resultar contraproducente.

Cuando las vibraciones son transmitidas al cuerpo o a una región específica de él éstas producen que los músculos se contraigan y relajen.

Entre los principales beneficios de la terapia vibratoria encontramos incrementos tanto en la densidad ósea como en la masa muscular, mejora la circulación sanguínea, reduce el dolor muscular y en las articulaciones además de disminuir el estrés.

Debido a estos efectos la terapia vibratoria tiene muy buenos resultados en casos de debilidad y rigidez muscular, en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y para personas de edad avanzada o con alguna condición de salud que les confiere movilidad reducida e imposibilidad para ejercitarse regularmente.

 

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